Monday, January 16, 2006

16.01.2006

Mas vueltas...mas madurez

Ayer domingo 15 de enero de 2006 los chilenos hemos participado de un proceso eleccionario que ha dado como resultado la elección de la primera presidente de Chile. Una mujer se hará cargo de los destinos de nuestros impuestos y de los proyectos que nuestra sociedad tiene pendiente para hacer de ella misma una sociedad mas justa y equitativa.

Cuando tenemos estas nefastas segundas vueltas el costo se traspasa a los empresarios que tienen que clausurar sus fuentes de ingreso en pleno verano, y ocurre además que, en una ciudad como Viña del Mar, esos locatarios hacen utilidad para sobrevivir en el invierno por lo que estoy seguro que no les es trivial esta situación.


Esta mujer, llena de simbolismos adicionales pues es soltera, madre de tres hijos de dos padres distintos, hija de un ex uniformado y representante del Partido Socialista de Chile, fue elegida dentro del marco de una albada jornada electoral. Desde muy temprano recuerdo escuchar a parlamentarios locales y extranjeros reconocer la madurez cívica que tenemos los chilenos y decir muy contentos que la democracia se ha instalado definitivamente en nuestro país. Y era bien temprano y no se si es que tenia mucho sueño pero les encontraba razón.

Cuando decidí levantarme para ejercer mi derecho (y deber bajo mi punto de vista) cívico constitucional/voluntariamente adquirido, me comencé a dar cuenta que mis desvelos de la noche anterior se debían a que la verdad es que nos faltan mas votaciones y mas vueltas para que el proceso por el cual manifestamos nuestra voluntad política sea de verdad democrático.

La noche del Sábado casi no dormí. Ocurre que entre tanto palabrerío democrático aún cada vez que enfrentamos este tipo de escrutinios públicos nos sometemos sin darnos cuenta a una especie de toque de queda con permiso de circulación. Podemos hacer nuestra vida como cualquier día pero todo estará cerrado, sobre todo los locales de entretención nocturna aunque se excusen de vender alcoholes lo que personalmente encuentro que esta bien. Nadie puede presentarse a votar con sus facultades mentales alteradas. Ya con los candidatos basta. Así, los carretes se trasladaron, al parecer todos los de Reñaca, a los departamentos de mis vecinos. Es que vivo en un balneario y en época estival lo único que quieren mis quinceañeros vecinos y sus calcetineras acompañantes es fiestear. Y copan los supermercados minutos antes de las doce de la noche para comprar alcohol en cantidades industriales. Como si se fuesen a encerrar en un bunker anti-atómico y fueran a pasar bebiendo la vida media del plutonio, para poder salir a la superficie sin peligro alguno y de seguro sin neuronas. Me acorde de semana santa cuando por no comer carne la gente se agolpa pagando lo que sea en los supermercados por un trozo de pescadito fresco junto al mar. Como si las tortillas de verdura no fueran alternativa viable. Así, estos amables vecinos tuvieron que recluirse justo al lado de mi departamento para pasar las penas de la restricción social.
El otro punto notable que me lleva a pensar que aún debemos practicar mas nuestras habilidades democráticas es que por alguna extraña razón, los militares siguen tomando posesión de los locales de votación días antes del sufragio, y armados hasta los dientes. ¿No debería carabineros hacer eso? En fin, hasta aquí la verdad es que no pasaba de ser una anécdota que no me molestaba tanto pero que si me daba muchas ganas de dormir siesta.
Lo peor vino cuando decidimos almorzar con mi señora después de votar. Nos dimos una rápida vuelta por el hermoso balneario y no había donde hacerlo. Todo estaba cerrado. Cuando al fin encontramos una pizzería abierta, no alcanzamos a recibir nuestra orden cuando carabineros se acerco amablemente al dueño del local para clausurarlo, sin ningún alboroto está bien decirlo, aun cuando se negaba el consumo alcohólico a los clientes.

Aquí me puse a pensar en que ya estamos bastante maduros como para enfrentar estos procesos en circunstancias mucho más naturales. En algún lado leí que en Estados Unidos mucha gente vota y luego se va a trabajar y pienso que así debería ser aquí. Cuando tenemos estas nefastas segundas vueltas el costo se traspasa a los empresarios que tienen que clausurar sus fuentes de ingreso en pleno verano, y ocurre además que, en una ciudad como Viña del Mar, esos locatarios hacen utilidad para sobrevivir en el invierno por lo que estoy seguro que no les es trivial esta situación. Al final, mi desvelo era solo la punta del iceberg que escondía una inmadures del procedimiento eleccionario chileno importante.
Pero no me cabe la menor duda de que con el pasar de los años sabremos tomar nota de todos los costos involucrados y sabremos también endosárselos a quién corresponde. Sin lugar a dudas es un costo que debe asumir el estado y no los chilenos que ya bastante tenemos con ver nuestras ciudades sumamente sucias con propaganda electoral.

Nos vemos…

1 comment:

del otro hemisferio said...

"Notas al redactor"
- Los gringos votan en dias de trabajo, nada de feriados. (en mi pega la gente se turnó para ir a votar en las ultimas presidenciales).
- Aca el voto es voluntario. Asi que si estas muy ocupado, no vas. Estoy de acuerdo en que es un derecho, pero es tu deber elegir en conciencia si lo ejerces o no. Nunca me inscribi en Chile porque consideraba que reducia mi posibilidad de elegir.
- A pesar de que no tengo ningun cariño especial por los militares, me gustaria ver su presencia como un acto de velar por el bienestar del proceso, más que representar un resto del rol que jugaron en el periodo en que no habia elecciones (llamenlo gobierno militar, dictadura, o como sea, a mi de veras que me da lo mismo). Carabineros podria hacer esa pega, pero...¿no dependen del Ministerio del interior? Al menos los militares dependen de un area menos politica (ojala cada dia menos) como el ministerio de defensa.
- Perdon por la verborrea.